20 de Junio: Día Mundial del Refugiado

Érase una vez….  los y las refugiadas en el 20 de junio.

Las personas refugiadas, son aquellas que han sido forzadas a abandonar su país de origen y, han buscado protección en otro Estado. Les es imposible retornar a sus países, por diversos motivos: por riesgo de persecución, por sus creencias, por violencia, por conflictos armados u otros conflictos políticos de descolonizaciones inconclusas.  Viven donde se les otorga protección, en su inmensa mayoría en campos de población refugiada. El derecho internacional otorga protección jurídica a las personas refugiadas.  Sin embargo, el derecho internacional no define quién es una persona migrante; pero, el término se ha utilizado para hacer referencia a personas que optan por cruzar fronteras por motivos que distan de amenazas directas de persecución, daños graves o muerte; por ejemplo, oportunidades laborales o educativas, o bien la reunificación familiar, hambrunas, pobreza extrema y dificultades provocadas por desastres ambientales.

En el mundo son cada vez más comunes los movimientos mixtos, es decir, aquellos en los que personas refugiadas y migrantes recorren las mismas rutas por vía terrestre o marítima. Si bien su condición jurídica y sus motivaciones difieren, en el trayecto pueden enfrentarse a los mismos peligros, que incluyen violencia, abusos y explotación de tratantes de personas, traficantes, delincuentes, grupos armados, agentes corruptos o, incluso, guardias fronterizos y otros funcionarios.

Muchas personas, han huido con lo puesto, dejando atrás sus hogares, sus pertenencias, sus empleos y sus familias. Sus derechos humanos, se ven vulnerados, pueden sufrir lesiones al huir o presenciar ataques, asesinatos, violaciones de sus amistades o familiares. Según datos de Acnur, en el mundo hay más de 43 millones de personas refugiadas, de las cuales la ONU protege a 31 millones de refugiadas mientras que otros 6 millones necesitan protección internacional.  Los Estados deben garantizar y anteponer las vidas ante todo.

Las personas refugiadas, como las migrantes, han hecho y siguen haciendo, un esfuerzo extraordinario para sobrevivir; todas disponen de habilidades y conocimientos de ideas, para poder desarrollar en sus países o en otros de acogida.

Existen testimonios que nos impactan y nos indican, el sufrimiento que padecen algunas personas de países no tan lejanos, aquí solo reflejo tres:

“Esta es la segunda vez que he tenido que abandonar mi país. No pude traer ropa conmigo. Los disparos me daban pavor, así que quedarme no era una opción”. (mujer de 92 años refugiada República Centro africana)

 “Estábamos reunidos cerca de la jaima de la ayuda y en la mañana comenzaron las explosiones cerca de unos árboles, junto al dispensario medico, y tres familias fueron exterminadas y una enfermera decapitada» Bombardeo de Umdraiga 1975 – (hombre de 70 años refugiado saharaui en Tindouf – Argelia ) 

 “Estábamos durmiendo y a las dos de la madrugada nos llovieron misiles que acabaron con parte de mi familia” (adolescente palestino de 15 años)

Desde el Servicio Jesuita a Migrantes Sjm Valencia, no se juzga a la población refugiada ni a la migrante. Se acoge a las personas, cualquiera que sea su situación y se valoran con sus conocimientos y habilidades. Se potencian sus ideas y se les empodera para proyectarse en la ciudad de acogida. No se toman decisiones por ellas, sino que se anteponen sus necesidades personales en el centro de toda acción que se realiza desde las distintas áreas y se les facilita herramientas. Se defienden sus derechos y se asesora en materia jurídica para que se garantice su bienestar. Y esa incidencia en la defensa durante el acompañamiento, nos lleva también a sensibilizar a la ciudadanía, en igualdad de trato pues “los refugiados y refugiadas, las personas que migran, son personas como las demás, como tú y como yo, con la única diferencia de haber nacido en otro punto del planeta”

La integración en nuestra sociedad, resulta más inclusiva si se proporciona un entorno seguro donde convivir. Los muros y las fronteras, atrapan vidas por la falta de puertas abiertas, corazones cerrados y políticas poco favorecedoras a quienes huyen de genocidios, hambrunas o lugares inhabitables. Falta pensar muchas veces ¿y tú/yo que harías?

Las personas que van de un país a otro merecen que se respeten su dignidad y sus derechos humanos; las personas que están refugiadas, en campos de refugio, merecen volver a su País para desarrollar un futuro con sus familias. El 20 de junio se celebra el día del refugiado, para concienciar de que vivir de esta forma no garantiza un futuro sostenible. No habrá Paz en el Mundo si las injusticias humanas no terminan y si permitimos normalizar situaciones vejatorias. No perdamos la idea humana de acoger y acompañar pero sobre todo DEFENDER a quienes se defienden.

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